Las estafas de inversión en criptomonedas

Introducción

Hoy vamos a hablar de distintos supuestos de estafas con criptomonedas, si bien, antes de llegar a ello, revisaremos brevemente el concepto de estafa y las diversas formas de cometerla que ha ido recogiendo nuestra legislación Penal hasta la fecha.

El nombre de “estafa” aparece por primera vez en el Código Penal de 1822, cuyo artículo 766 contenía un concepto enumerativo atendiendo a las diversas formas o medios para cometerla, definiéndola así: 

“Cualquiera que con algún artificio, engaño, superchería, práctica supersticiosa y otro embuste semejante, hubiese sonsacado a otro, dinero, efectos o escrituras, o le hubiere perjudicado de otra manera en sus bienes, sin alguna circunstancia que le constituyere en verdadero ladrón, falsario o reo de otro delito especial”.

Esta fórmula, con más o menos medios comisivos o formas de ejecución, se mantuvo en el tiempo en los sucesivos códigos de 1848, 1870, 1928 y 1944. Después de los “parches” de 1963 y 1973 y siguiendo la definición acuñada por Antón Oneca se alcanzó en 1983 el concepto legal unitario de la estafa:

 “La conducta engañosa, con ánimo de lucro, propio o ajeno, que, determinando un error en una o varias personas, les induce a realizar un acto de disposición consecuencia del cual es un perjuicio en su patrimonio o en el de un tercero”.

De esta forma, el delito de estafa quedó configurado con una serie de elementos esenciales como son:

1) La utilización de un engaño previo, por parte del autor del delito, y bastante como para generar un riesgo no permitido para el bien jurídico.  La suficiencia, idoneidad o adecuación del engaño ha de establecerse con arreglo a un baremo mixto objetivo-subjetivo, en el que se pondere tanto el nivel de perspicacia o comprensión del ciudadano medio como las circunstancias específicas que individualizan la capacidad del sujeto pasivo en el caso concreto. 

2) El engaño ha de desencadenar el error del sujeto pasivo de la acción.

3) Debe darse también un acto de disposición patrimonial del sujeto pasivo, debido precisamente al error, en beneficio del autor de la defraudación o de un tercero. 

4) La conducta engañosa ha de ser ejecutada con dolo y ánimo de lucro. 

5) De ella tiene que derivarse un perjuicio para la víctima, perjuicio que ha de aparecer vinculado causalmente a la acción engañosa (nexo causal o naturalístico) y materializarse en el mismo, el riesgo ilícito que para el patrimonio de la víctima supone la acción engañosa del sujeto activo.

Estos elementos, aunque en apariencia, fáciles de interpretar, nunca han estado exentos de discusión. Destacando sobre todo la difícil concreción de lo que es un engaño y lo que se considera “bastante”.

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Los términos y condiciones de la Dark Web

Por allá 2018 se estrenó una película titulada “Eliminado: Dark Web”. La misma se desarrolla en tiempo real a través de pantallas y trata sobre cómo un veinteañero encuentra archivos escondidos en la memoria caché de su nuevo ordenador que le llevan a la web oscura, lo que da comienza a una película de terror entretenida (y sin mayores aspiraciones) pero con todo el elemento digital muy presente.

El término “Dark Web” al que hace alusión el título de la película es la famosa red oscura que requiere de software, autorizaciones o configuraciones específicas para acceder a su contenido.

Esa “Dark Web” también es protagonista de muchas leyendas urbanas digitales (raro es la creepypasta o historias de terror nacidas en Internet que no incluya algún componente de la Dark Web). Ahora bien, no todo en la dark web es ilegal (aunque lo hay y mucho) o propio de películas de terror. También hay servicios y negocios legítimos que, aunque parezca mentira, presentan sus propios términos y condiciones. Y este post quiere ser una pequeña muestra de eso.

Especialmente ya que los términos y condiciones de un sitio en la dark web deberían presentar algunas particularidades que no son comunes en otro tipo de web.

Comencemos pues con nuestra particular historia hacia la web oscura…

1.- El concepto

¿Qué es la Dark Web? Es la llamada internet oscura o el contenido de la World Wide Web​ que existe solo en darknets, redes que se superponen a la internet pública y requieren de software o configuraciones específicas o de autorización para acceder.

No se conoce el primer uso de la palabra (que podría datar de 2009), pero seguramente deriva de “darknet“, un término nacido en los años 70 para referirse a las redes que operaban de forma aislada a ARPANET (el origen militar/gubernamental de Internet).

Sea como sea, la Dark Web es como el tercer escalón hacía abajo de lo que hoy denominamos Internet.

Es decir, la red pública y típica que usamos es Internet y entramos a ella vía un navegador común (Chrome, Safari o Firefox, por ejemplo). Es la llamada “Surface Web” o “Web Superficial”. Representa el 10% de la información disponible.

Luego viene la “Deep Web” o web profunda, es como la anterior pero no está indexada por buscadores como Google o similares. De modo que solo puede accederse a ella si conocemos el enlace (serían por ejemplo muchas webs de bancos, redes sociales, servicios de pago bajo demanda, etc). El concepto fue creado en 2001 por Michael K. Bergman y representa casi el 90% de la información disponible.

Finalmente llegamos a la Dark Web, que está dentro de la Deep Web pero no debe confundirse con ella. La Dark Web tampoco está indexada por buscadores normales, pero tener el enlace no basta para acceder a su contenido, ya que se necesitan navegadores, configuraciones o autorizaciones específicas. Quizá la herramienta más popular para acceder a la Dark Web es Tor.

La Dark Web representa un porcentaje muy pequeño de la web profunda o Deep Web.

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El uso de música por los influencers y el efecto del Derecho

A diario podemos encontrar muestras de la presencia de la música en nuestras vidas, bien sea a través de hilos musicales en tiendas y oficinas, en los juguetes de los más pequeños de la casa, en nuestros propios smartphones e incluso en redes sociales como Youtube o Twitch a través de nuestros influencers y streamers preferidos.

La música nos rodea y nos transmite diversas sensaciones pudiendo ayudarnos incluso a nivel intelectual y motriz. En este sentido, estudios realizados por algunas de las universidades e investigadores más prestigiosos del mundo han comprobado que el hecho de tocar un instrumento musical hace que los dos hemisferios cerebrales formen nuevas conexiones, cuya realización produce que el cerebro tenga un mejor rendimiento en los campos de la concentración, la memoria y el aprendizaje. Asimismo, la música también puede ayudar a la rehabilitación de personas con discapacidad, en especial a los niños, a través de lo que se conoce como musicoterapia.

Pero, ¿qué es la música? Si nos remontamos a sus orígenes, el término música proviene del griego “μουσική” (mousikē), que se puede traducir como “el arte de las musas”. 

Así pues, podemos entender la música como un conjunto de sonidos y silencios que se organizan de manera lógica teniendo en cuenta una serie de leyes como la armonía, el ritmo y la melodía. Además, es muy importante la sensibilidad que caracteriza al ser humano con respecto a la emoción y percepción de elementos artísticos, puesto que de ello depende que la música consiga transmitir sensaciones a la persona que la escucha (como felicidad o tranquilidad, entre otras). 

Al igual que ocurre en otros ámbitos, la música también tiene una normativa que la regula y que le resulta de aplicación. Ese “Derecho de la Música” no es más que un conjunto de normas que hacen referencia a la industria musical y a sus participantes. Dentro de este “Derecho de la música” destaca la normativa sobre propiedad intelectual, que regula los derechos de autor, al igual que otros derechos conexos, como los relativos a la imagen, marcas, publicidad o competencia desleal, entre otros.

Por otro lado, son muchas las personas que se dedican de manera profesional a la música como forma de ganarse la vida. El papel que dentro del Derecho de la música juega cada uno de ellos es importante. 

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Cómo controlar la obligación de publicidad de influencers mediante contratos inteligentes

1.- Introducción y planteamiento de la problemática

Por todos es sabido que los influencers realizan a diario contenido publicitario de marcas a través de sus redes sociales, ¿pero lo hacen correctamente? No mucho, y es algo de lo que ya hemos hablado mucho.

¿Pero y si pudiéramos controlar ese cumplimiento de forma automatizada? Podría reducirse mucho la impunidad y las tareas de verificación en cuanto a obligaciones contractuales serían mucho más llevaderas y seguras.

De ese va a tratar este experimento, de monitorizar las obligaciones de publicidad de los influencers de forma automatizada mediante contratos inteligentes.

Pero antes de eso, comencemos por el principio.

En nuestro país existe normativa sobre publicidad, comunicación audiovisual, consumidores y competencia desleal, entre otras, que regula los distintos aspectos de la publicidad. Asimismo, la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico en su artículo 20.1 establece que si se realiza una publicidad en redes sociales, independientemente del formato que se utilice para ello (stories, posts, streamings), se debe identificar claramente que se trata de publicidad y también mencionar en nombre de qué empresa o marca la está realizando. De no ser así, la autoridad competente podría sancionar esta infracción con una multa de hasta 30.000 euros al entender que es publicidad encubierta.

Además, contamos con un código de conducta para regular el uso de influencers en publicidad elaborado e impulsado por la Asociación Española de Anunciantes (AEA) y el organismo independiente de autorregulación de la industria publicitaria en España (Autocontrol). 

Para poder cumplir con las exigencias de la normativa vigente y el código de conducta, los influencers pueden realizar distintas acciones:

  1. Si es en formato vídeo, decir claramente al comienzo del mismo que se trata de un contenido publicitario, citar a la marca y decir que existe una colaboración donde la marca remunera al influencer. Si es en formato post o similar, se deberían indicar los mismos elementos pero por escrito en el texto de la imagen.
  1. Otra opción es hacer uso de los hashtags que identifiquen correctamente esta publicidad. En este caso, el hashtag más utilizado a nivel mundial es #AD (abreviatura de anuncio en inglés), sin embargo, si el público al que se dirige el contenido del influencer es de habla hispana, este hashtag podría igualmente crear confusión. Por tanto, para evitarlo sería mejor hacer uso de #publi, #promocionado o #publicidad. Eso sí, estos hashtags tendrán que incluirse de forma que sean completamente visibles para los seguidores. Por tanto, no podrán ir incluidos entre otros muchos hashtags al final de la publicación sino que será necesario incluirlo al inicio del texto y, en el caso de ser stories, incluirlo en cada una de ellas con un tamaño y color visible. 

Si tenemos en cuenta todos estos aspectos, podemos afirmar que los influencers, o al menos la gran mayoría de ellos, no identifican correctamente la publicidad en sus redes sociales como deberían. Bien sea por desconocimiento o porque a pesar de incluir los hashtags lo hacen erróneamente, provocando confusión en los seguidores que podrían llegar a entender ese contenido como una recomendación o consejo y no como publicidad.

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Twitch, streamers famosos y su relación contractual

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Gamers, e-sports y streamers, palabras y personas desconocidas para muchos, líderes de masas para otros. 

Para quien a día de hoy todavía desconozca estos conceptos, con e-sports nos estamos refiriendo a aquellas personas que se dedican a jugar a videojuegos profesionalmente, cobrando por tanto por ello. Por otro lado, los streamers son aquellos que retransmiten en directo cómo juegan a videojuegos, entre otros contenidos.

De acuerdo con la investigación de DFC Intelligence, cerca de 3.1 mil millones de personas son consumidores habituales de algún juego de video, esto representa casi un 40% de la población total en todo el mundo. Y, a su vez, según Microsoft, en la actualidad existen más de 2.800 millones de gamers en el mundo, quienes generaron durante el 2019 más de 152.100 millones de dólares, un 9,6% más que en 2018. 

En España casi el 70% de la población consume videojuegos, donde el 30% son e-Sports, ya sea por ser aficionado, jugador o seguidor. Eso significa unos 15 millones de jugadores según se establece en el anuario 2019 de la Asociación Española de Videojuegos (AEVI). Cifras que a diario van en aumento y donde cada vez encontramos más mujeres y menores de 45 años.

Ahora bien, ¿dónde realizan toda esta labor los jugadores de e-sports y streamers? En la actualidad la plataforma que acumula a la gran mayoría es Twitch

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Así regulará Francia a los influencers niños o “Kidfluencers”

Ya nadie duda que los influencers han llegado a nuestras vidas para quedarse, siendo seguidos tanto por adultos como niños. Lo que ya no es tan conocido pero sí muy relevante, es que algunos de los influencers que más facturan son niños.

El claro ejemplo lo encontramos con Ryan ToysReview, un niño estadounidense de 8 años con una amplia audiencia en su canal Ryan’s World, donde sube vídeos casi a diario en los que muestra juguetes que le regalan sus padres. Es decir, hace “unboxing” para sus seguidores, mayormente niños. 

Ryan cuenta actualmente con más de 26,7 millones de suscriptores. Pero es que además es el influencer que más dinero ganó a nivel mundial, con aproximadamente 26 millones de dólares en 2019. Sin olvidar que en tercera posición hay también otra niña, Anastasia Radzinskaya, con 18 millones de dólares en ganancias.

En nuestro país también podemos encontrar algunos ejemplos de youtubers menores de edad que están triunfando, aunque con menor número de suscriptores e ingresos, como por ejemplo Las Ratitas, que cuentan con 21 millones de suscriptores. 

Estos menores se dedican principalmente a publicitar productos y servicios que las distintas marcas les hacen llegar, a veces simplemente porque les divierte y en otras ocasiones por consejo de los padres, quienes ven la oportunidad de que sus hijos triunfen y ganen (mucho) dinero con esta actividad.

Ryan ToysReview, Las Ratitas y tantos otros niños que obtienen dinero a partir de las campañas de publicidad que realizan en sus canales, normalmente Youtube y bajo la dirección de sus padres, son los que se ha venido a bautizar como Kidfluencers o niños influencers.

El problema principal que se da aquí es que la publicidad que hacen estos menores suele ser encubierta ya que no se avisa a los suscriptores de que el contenido que se muestra es publicitario y que se está cobrando por ello. Asimismo, en algunas ocasiones también se muestran productos no apropiados para la edad del menor o que pueden ser perjudiciales en mayor o menor medida.

En este sentido, a finales de 2019, el Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC) denunció 59 vídeos de 15 youtubers menores de edad que hacían publicidad encubierta dirigida a niños y adolescentes. Asimismo, puso en conocimiento de la Agència Catalana del Consum (ACC) este hecho e instó a Youtube a informar claramente a los usuarios cuando los programas o vídeos generados por otros usuarios contengan comunicaciones comerciales, tal y como prevé la nueva directiva europea de servicios de comunicación audiovisual.

Así pues, nos enfrentamos a un problema legal grave que afecta a menores de edad no solo en España sino en otros países del mundo, aunque por el momento la mayoría de estos no está tomando medidas concretas para evitar el problema. 

Por esa razón merece especial atención la propuesta de Francia, cuya cámara baja del parlamento ha votado hace escasos días la creación de una nueva ley (la ley del YouTuber infantil), según la cual se modificaría el código laboral del país para proporcionar protección legal a los influencers menores de edad, tanto en Youtube como en TikTok o Instagram, al igual que ya se está haciendo con los niños actores o modelos. 

Dicho esto, ¿qué medidas se incluyen en esta propuesta de ley?

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Aspectos legales de los Bug Bounty Programs: una historia de piratas

“Imposible me ha sido rehusarme a las repetidas instancias que el Caballero Trelawney, el Doctor Livesey y otros muchos señores me han hecho para que escribiese la historia circunstanciada y completa de la Isla del Tesoro. Voy, pues, a poner manos a la obra contándolo todo, desde el alfa hasta el omega, sin dejarme cosa alguna en el tintero (…)

La Isla del Tesoro (1901) Robert Louis Stevenson.

Capítulo I: De piratas, corsarios y hombres

Seguramente desde que el hombre es hombre, han existido modalidades o mecanismos de supervivencia basados en la explotación de las vulnerabilidades ajenas, por decirlo de la manera más aséptica y eufemística posible. La versión más organizada y regulada de esas iniciativas se conocen hoy en día como Bug Bounty Programs o programas de recompensa por errores en software.

Pero la ficción y la historia -a partes iguales- presentan abundantes ejemplos de personas que hicieron carrera y fama siendo amigos de lo ajeno. Sin embargo, debemos reconocer que no todas las historias son iguales. ¡Comencemos!

Capítulo II: Autorizaciones, patentes de corso y bulas 

La primera Ordenanza regulando y fomentando la actividad corsaria fue promovida por el rey Felipe IV en 1621 debido a la incesante actividad corsaria y pirata de ingleses, holandeses, franceses, argelinos y turcos, que asolaban el comercio español, tanto en las Indias como en el Mediterráneo. 

De esta forma, los comerciantes, en tiempo de guerra y con consentimiento real, podían invertir su papel de “presa” por el de cazador.

Debido al éxito de las patentes de corso, se publicaron otras Ordenanzas que ampliaban los cometidos del corsario, normalmente cuando el país se encontraba en guerra. Por ejemplo, destacan  las ordenanzas de 1674, 1702, 1718 (que explícitamente decían “contra turcos, moros y otros enemigos de la Corona”), las de 1762, 1779, 1794 (contra intereses franceses principalmente), la de 1796 esta vez en lucha contra los ingleses y la de 1801 nuevamente contra los británicos.

El Tratado de Utrecht de 1713 intentó terminar con las patentes de corso, al declararlas prohibidas, pero el fenómeno continuó durante el siglo XVIII y no fue declarado prohibido hasta el Tratado de París de 1856, que puso fin a la guerra de Crimea.

“(…)Los católicos que se han ceñido con la cruz para el exterminio de los herejes, disfrutarán de las indulgencias y privilegios otorgados a quienes van en defensa de Tierra Santa.”

Bula papal emitida el 4 de noviembre de 1184 e incorporada como Canon III del Cuarto Concilio de Letrán de 1215 

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