Qué cambia Twitter en realidad el próximo 2 de Octubre en sus condiciones

Twitter anunció la semana pasada que iba a hacer cambios en sus Términos de Servicio el próximo 2 de Octubre.

Lo hizo mediante correo electrónico (nada nuevo) pero también a través de la aplicación (algo más novedoso). El problema es que Twitter nunca indicó qué cambia exactamente de sus Términos de Servicio. Por tanto la gente comenzó a leerse las condiciones en su totalidad (pensando que el cambio era generalizado) y comenzó a flipar con cláusulas que en realidad llevan años aceptando. :p

De hecho, muchos de los artículos publicados sobre los cambios no hacen más que incidir sobre cuestiones que llevan ya mucho tiempo presentes en las condiciones del servicio.

Vamos pues a ver qué cambia en verdad el próximo 2 de octubre Twitter en sus condiciones:

1.- Para empezar, dice ahora Twitter que usar el servicio pueden exponernos a “publicaciones que puedan haber sido interpretadas erróneamente” (en realidad dice “intepretadas erroneamente” pero le corregimos las faltas :s). Seguramente esto vaya por el fenómeno de las “fake news” y la era de la desinformación en la que estamos metidos últimamente (y a la que Twitter es un gran contribuidor).

Antes de ese cambio las condiciones hablaban de “publicaciones que puedan haber sido mal etiquetadas”. Definitivamente el cambio va más allá de una nueva redacción.

2.- Señala ahora Twitter que puede retirar contenido que suponga violaciones de derechos de autor o de marcas comerciales, suplantación de identidad, conducta ilícita o acoso. Antes simplemente hablaba de “contenido que supuestamente infrinja esta norma” (en referencia a los Términos de Servicio). Por tanto, indirectamente ya contemplaba eso.

3.- Ya no se menciona que el contenido será eliminado sin aviso previo, a su único criterio y sin ninguna responsabilidad con el usuario. De hecho, ahora se enlaza directamente a las políticas y procesos para impugnar o notificar incumplimientos.

4.- Twitter ya no “cancela” una cuenta, ahora la “cesa”.

5.- Hay un nuevo motivo para dejar de proporcionar los servicios, ya sea en parte o en su totalidad: el haber realizado una conducta ilícita (que en verdad ya se contemplaba antes pero de forma más genérica, ahora lo especifican en un punto concreto).

6.- Si consideramos que nuestra cuenta ha sido cesada por error, se enlaza ahora directamente al proceso para presentar una apelación.

7.- El apartado sobre “Limitaciones de responsabilidad” cambia mucho. Desaparecen las típicas cláusulas anglosajonas en mayúsculas y en las que se hablaba de prestar los servicios “TAL Y COMO ESTÁN” (en su mayoría eran cláusulas abusivas). Ahora simplemente se dice que al usar el servicio aceptamos que la responsabilidad de Twitter (y todas las empresas y personas asociadas) se limitará a la máxima que se permita en el país de residencia. Mucho mejor.

8.- Ahora se indica expresamente que cualquier cambio en las condiciones que afecte a los derechos y obligaciones de Twitter, o el usuario, se comunicará con 30 días de antelación por correo electrónico o notificación del servicio. Antes se decía que cualquier “cambio material” se procuraría notificar, pero era una simple intención. Ahora Twitter se compromete a ello (y este cambio del 2 de octubre es el primer ejemplo).

9.- El domicilio social de Twitter International Company, compañía en Irlanda, cambia (se mantiene en todo caso en Dublín).

Y nada más, hasta aquí las novedades que introducirá Twitter en sus Términos de Servicio el próximo 2 de octubre.

En conclusión, nada polémico ni drástico. Se da más información para impugnar una decisión o un proceso, una cláusula sobre responsabilidad del servicio más legal y dos particularidades a mi parecer, el compromiso de avisar con 30 días de antelación sobre cambios en las condiciones y el aviso sobre publicaciones interpretadas de forma errónea.

Supongo que si alguien quiere un titular llamativo podría decir “Las fake news también llegan a las condiciones de Twitter”. :p

¡Feliz tuiteo!

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Padres, Youtube y menores de edad: algunas cuestiones legales

Desde hace unos años Youtube se ha convertido en una alternativa muy seria a la TV para muchos niños. Una alternativa que los propios padres han adoptado con fuerza dada la sencillez de la aplicación, la posibilidad de acceder a contenido casi inacabable, su gratuidad y que Youtube sirve muchas veces de “canguro digital” de los niños.

A ello hay que sumar que los canales más populares de Youtube son normalmente para niños, lo que aumenta su interés en el servicio y les lleva a crear sus propios canales con vídeos, comentarios y contenido propio.

Por tanto, nos encontramos ante un escenario en el que millones de niños ven a diario Youtube, que muchos padres lo ven útil y razonable como servicio para menores de edad y que eso está aumentando el número de canales que los niños crean en la plataforma.

Ahora bien, el uso de Youtube por parte de menores de edad tiene particularidades a nivel de privacidad, publicidad y su seguimiento, creación de contenido, comentarios o incluso ciberacoso que, dada la novedad de la plataforma para muchos padres, puedan pasar desapercibidos.

Por esa razón, y como capítulo especial a la Guía Legal para Youtubers, hemos pensado que estaría bien hablar de Youtube, menores de edad que usan el servicio y sus padres. Mayormente desde una perspectiva legal, pero también dando a conocer herramientas relacionadas, recursos disponibles, funciones útiles y algunas particularidades que puedan afectar al menor.

Vamos primero con el vídeo de nuestros legalers:

A continuación puede consultarse mucha de la información comentada en el vídeo, además de algunos detalles extras.

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Así son las nuevas condiciones de Supercell | Clash Royale y otros

Supercell, la compañía finlandesa de juegos para dispositivos móviles tan famosos como Clash of Clans, Clah Royale o Hay Day, cumplió recientemente 7 años. Y lo ha celebrado siendo una de las más importantes a nivel mundial en su sector.

En ese tiempo el éxito de Supercell ha sido estratosférico, alcanzando una valoración superior a los 10 mil millones de dólares en junio de 2016 tras haber sido adquirida por la todopoderosa empresa china Tencent.

Además, juegos como Clash Royale están alcanzando gran popularidad entre la comunidad e-sports o deportes electrónicos. Siendo el primer gran candidato para liderar el fenómeno en móviles.

La popularidad de los juegos de Supercell se basa en su estricto control de calidad (la mayoría de sus desarrollos no ven la luz), la facilidad de acceso y que el modo de juego siempre es freemium. Es decir, un juego gratuito con posibilidades de micropagos en función de las monedas virtuales del propio juego.

En cuanto a su público objetivo, un porcentaje alto de los usuarios de juegos de Supercell tiene menos de 21 años. Por ello la propia Supercell ofrece una Guía para Padres en su web sobre compras online, privacidad, publicidad y servicios de mensajería incluidos en los juegos.

El pasado 1 de agosto Supercell modificó las Condiciones de Uso y Política de Privacidad de sus servicios y juegos: Hay Day, Clash of Clans, Boom Beach y Clash Royale.

Dado el número de usuarios que disfrutan de sus juegos, y los muchos menores de edad que se encuentran entre sus filas, creo que puede ser buena idea ver qué dicen esas condiciones, aprovechando las novedades incorporadas.

¡Vamos allá, pues!

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Lanzamos la 1ª videoguía legal para Youtubers

Los youtubers y la ley

Cuando Youtube comenzó a dar sus primeros pasos por allá diciembre de 2005, difícilmente podía uno imaginar en lo que iba a convertirse casi 12 años después.

Bautizada en sus inicios como “La mayor sacudida a la industria del vídeo en Internet”, el impacto social que ha tenido Youtube desde entonces es enorme. Ha favorecido la proliferación de conocimiento y contenido educativo, la creación y desarrollo de comunidades a escala mundial, la visibilidad de cuestiones sociales significativas, otras formas de periodismo o incluso ha sido origen de importantes movimientos políticos.

Obviamente, también ha cambiado mucho la industria del entretenimiento, su consumo y su publicidad. Pero no solo para las grandes compañías, también para el usuario desconocido que acaba convirtiéndose en un fenómeno de masas. Y he ahí donde nace el fenómeno youtubers.

¿Pero qué es un youtuber? Es curioso, ya que para ser un término muy reciente, tanto los diccionarios de Oxford como de Cambridge ya recogen el concepto (con mayor o menor acierto). En ese sentido, lo definen como un usuario que sube, produce y/o aparece en vídeos de Youtube.

En el fondo un youtuber es un creador de contenido, en formato vídeo, que lo hace de forma regular y en materias casi infinitas. En ocasiones lo hace de forma tan habitual, que se dedica a ello por completo y de forma profesional. Y a veces lo hace tan regularmente y tan bien, que se convierte en una celebridad con audiencias muy considerables. De forma que al final para muchos ser youtuber se convierte en un trabajo.

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De hecho, la lista más reciente de los youtubers mejor pagados indica que los 12 youtubers que más cobraron en 2016 superaron de media los 5 millones de dólares. Y en realidad, a nivel nacional también hay numerosos youtubers viviendo profesionalmente de ello.

Ahora bien, por regla general el youtuber es un creador muy joven. De modo que es probable que eso esté facilitando que cuando su actividad se convierte en su trabajo, no asocie que esa actividad implica unas obligaciones legales. Tanto a nivel de Youtube, como a nivel de las leyes aplicables a su país de residencia.

De hecho, recientemente ha habido numeros casos de youtubers que han llegado a los medios no por la calidad de su contenido, sino por las obvias vulneraciones legales cometidas. Hablamos del caso Cara Anchoa, el caso de Reset, el que besaba a mujeres sin su permiso y otros tantos. Sin olvidar las cuestiones legales derivadas de la monetización del canal o su uso para campañas publicitarias, entre otras.

Por todo ello, hemos decidido crear una videoguía legal para youtubers. Pero no en el formato típico de las guías legales.

A) La Guía Legal para Youtubers

A efectos de facilitar la vida legal de un youtuber, que justo quiera iniciarse o que ya se encuentre posicionado, hemos creado la videoguía en forma de 10 capítulos + un texto de acompañamiento para cada uno de ellos. Todos ellos están ya disponibles aquí o en nuestro canal de Youtube.

Cada vídeo consiste en una charla con un youtuber o alguien interesado en serlo, abordando algunas de las cuestiones legales que como tal encontrará en cada etapa. Finalizamos cada vídeo con un cuestionario de Verdadero o Falso sobre cuestiones legales a tener en consideración en esa etapa del ciclo vital del youtuber .

Cuando hablamos del ciclo vital de un youtuber, nos referimos a los diferentes estados en los que un youtuber puede encontrarse desde que se inicia en la actividad hasta su finalización:

1.- Abro el canal

2.- Primeros vídeos: a quién o qué grabas

3.- Primeros vídeos: contenido de otros

4.- Difundir el canal

5.- Me apunto a una network

6.- Libertad de expresión, viralización y más

7.- Empiezo a monetizar: qué hacer

8.- Derechos de autor

9.- Hago bolos

10.- Quiero dejarlo

En cualquier caso, cuestiones comunes relacionadas con la publicidad, condiciones legales, contenido de tercero y otras cuestiones, aparecen en todos los capítulos más allá de su temática específica.

Esta serie la hemos llamado “Aventuras de un Youtuber Legal”, y ha sido realizada con la inestimable ayuda del equipo de skunk works de NoLegalTech, Bárbara Román Méndez y José Manuel Sendín Rodríguez. Legalers de pro que se han currado entrevistas, su preparación y buena parte de los textos. ¡Un aplauso grande para ellos! ;D

De hecho, ahí va la introducción a la serie por parte de nuestros Legalers favoritos:

También agradecer enormemente el tiempo y atención que nos han dedicado los youtubers participantes en nuestra guía legal: Gata Meow, Mister Braves, Nocturnella, Dos Cafés & un Plan, JairoVlogs, Lady Compostela y Pablo Cimadevila.

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Novedades recientes de Facebook en sus políticas para desarrolladores

Facebook y sus políticas para desarrolladores

El universo de los términos y condiciones de Facebook, y los servicios que componen la familia de empresas vinculadas como Instagram o WhatsApp, va más allá de su popular Política de Datos y Declaración de Derechos y Responsabilidades.

Siempre que esos textos cambian, la noticia llega a medios generalistas o incluso a portada de la noticias de la TV.

Pero entre la docena de políticas legales que maneja Facebook, hay una muy importante que cambia también regularmente pero no obtiene la misma atención mediática. Se trata de la Política de la Plataforma, es decir, el texto que indica a los desarrolladores que trabajan en productos o servicios en el marco de Facebook qué pueden hacer o no.

O lo que es lo mismo, los juegos que disfrutas, los pagos que realizas, los anuncios que ves, los servicios de messenger que empleas o cómo se comparten algunos de tus datos con las empresas (mediante APIs), dependen de esta política.

Y especialmente dependen de ella todas las empresas y desarrolladores que crean esos productos y servicios en el jardín vallado de Facebook.

Por lo tanto, las políticas para desarrolladores tienen mucha importancia y en lo que llevamos de 2017 han cambiado en algunos puntos interesantes que merece la pena comentar. Cambios que han sido detectados gracias al Boletín de Términos y Condiciones y a la versión en inglés del texto, siempre más al día en cambios (que no respecto a la fecha de última actualización, que todavía habla de 30 agosto 2016) Continuar leyendo “Novedades recientes de Facebook en sus políticas para desarrolladores”

How the terms and conditions changed more than ten thousand times during 2016

2016 through its changes in terms and conditions

In October of 2015, we launched the first fruit of our Legal LAB, the Tracker of Terms and Conditions. It was a tool to track changes in terms and conditions. Although it wasn’t perfect, through it we were trying to reach a goal that seemed reasonable and useful: to know when and how the services change their terms and conditions.

So, the Tracker of Terms and Conditions was born.

But, why is it important to know how and when the services change their terms and conditions? Because at the end of the day, the terms and conditions are a contract. A contract that it is established by one of the parties, usually the company, and the user can only accept o reject the content. So, the user does not have the option to negotiate the terms.

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The Tracker of Terms and Conditions – Our first experiment in the Legal LAB

This contract creates rights and obligations for both parties, but only one party has control over them (the company). Even though the law protects the user against plenty of unfair practices that the company may try to introduce through the terms and conditions, not all of them are reported. Besides, there are modifications on the legal texts of a storing, messaging or hosting service that are important to it but not unfair.

In summary, to know when and how the terms and conditions change, can be useful and good to: 1) report unfair practices according to the law and; 2) to find out about some of the surprises that the small print can include.

We love to track how the terms and conditions change (a little too much, maybe) :p, that’s why we follow them daily and from time to time we highlight the important ones. In fact, thanks to that we “announced” that Apple had bought Topsy 5 days before the official announcement (Topsy changed its Privacy Policy too soon). In any case, during a full year plenty of changes happen, and in 2016 we have tracked more than a few. To be precise, during 2016 we have detected 10.512 changes in terms and conditions.

However, before we start looking at the data, what do we understand as a “change”? Well, when there is a modification on a legal text such as Terms of Use, Privacy Policy, Cookie Policy or some other text that could be understood as terms and conditions (more than a few).

If the change is normal (a grammar mistake was fixed, a comma added or some text was translated from English to Spanish, for example), that’s a non-important change.

If the change goes beyond fixing a mistake (it adds or modifies rights and obligations for the user), then we take into account if the date from the “Last Update” section was updated too. Because that would be useful for a user who would want to know if that text has been modified from its last visit.

Let’s not forget that the terms and conditions usually say that we should check them regularly to see if something has been added or changed. Perfect, but they should provide some sign of it, right? Well, that’s what we track.

Having said that, if the change did not modify the “Last Update” section, we tag that change as Bad or an important modification that was not notified to the user.

If the change updated the date from that section, then we tag the change as Good or an important modification that was notified to the user.

And now, let’s check some data about the changes that we tracked in terms and conditions during 2016.

 

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Así cambiaron hasta diez mil veces los términos y condiciones en 2016

2016 vía sus cambios en términos y condiciones

En octubre de 2015 el primer fruto de nuestro Legal LAB fue una herramienta para detectar cambios en términos y condiciones. No era perfecta pero pretendía alcanzar un objetivo que parecía razonable y útil, saber cómo y cuándo cambian los servicios sus términos y condiciones.

Nació así el Boletín de Términos y Condiciones.

Pero ¿por qué era importante saber cómo y cuándo cambian los servicios sus términos y condiciones? Porqué los términos y condiciones en el fondo son un contrato que establece una parte, normalmente la empresa, y que el usuario simplemente acepta o rechaza. Es decir, sin posibilidad de negociar nada sobre su contenido.

El Boletín de Términos y Condiciones – Nuestro primer experimento en el Legal LAB

Ese contrato implica obligaciones y derechos para ambas partes, pero únicamente una de ellas tiene control directo sobre su contenido. Y si bien la ley protege al usuario frente a muchos abusos que la empresa pueda realizar a través de los términos y condiciones, no todos son denunciados. Además, hay muchas modificaciones en las condiciones legales de un servicio de almacenamiento, mensajería o hosting que son importantes y no abusivas como tal.

En resumen, ya sea para ver si un servicio cumple con la ley o introduce otras sorpresas en sus textos legales, estar al día de los cambios en términos y condiciones es bueno y útil.

Nosotros estamos un poco enfermos :p, por tanto los seguimos a diario y de tanto en tanto destacamos los más llamativos. De hecho, gracias a ello vimos en 2013 que Apple había comprado Topsy 5 días antes de anunciarlo. Pero durante un año se dan muchos, y en 2016 hemos detectado unos pocos. Para ser precisos, hemos detectado 10.512 cambios en términos y condiciones en 2016.

Antes de pasar a los datos aclaremos algunas cuestiones. ¿Qué entendemos por “cambio”? Que haya una modificación en el texto legal, ya sean Condiciones de Uso, Política de Privacidad, Política de Cookies o cualquier otro texto que caiga en la definición de términos y condiciones (que son numerosos).

Si ese cambio es normal (se ha corregido una expresión, se añade un acento, se quita una coma o se traduce algo que estaba en inglés) es un cambio regular o sin importancia.

Si ese cambio va más allá de una corrección (añade o modifica derechos y obligaciones para el usuario), entonces se tiene en cuenta si se ha modificado también la fecha del apartado “Última actualización”. Ya que eso sería útil para un usuario que quiera saber si ese texto ha sido modificado respecto a su última visita.

Además, a los términos y condiciones les encanta indicar que los consultemos regularmente para ver si han incluido o no cambios recientemente. De acuerdo, pero que den algún indicador, ¿no?

Pues bien, si el cambio en ese caso no modificó el apartado “Última actualización”, lo consideramos Malo o una modificación importante/sustantiva no comunicada al usuario.

Si el cambio sí modifica la fecha de ese apartado, lo consideramos Bueno o modificación importante/sustantiva sí comunicada al usuario.

Dicho esto, vamos a ver y comentar algunos de las cuestiones detectadas durante 2016 en cuanto a cambios en términos y condiciones.

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