La fuerza imparable (RGPD) contra el objeto inamovible (Blockchain)

Cuenta la leyenda que el origen de la palabra “contradicción” en chino proviene de una historia en la que un comerciante estaba tratando de vender una lanza y un escudo.

Cada vez que al comerciante le preguntaban cómo de buena era su lanza, éste aseguraba que podía atravesar cualquier escudo. A su vez, cuando le preguntaban lo bueno que era su escudo respondía que podía detener los ataques de cualquier lanza. Entonces un día alguien le preguntó qué pasaría si arrojaba su lanza contra su escudo. El vendedor no supo qué contestar y eso dio origen a la palabra.

Esta historia no es más que otra versión de la famosa paradoja de la fuerza imparable contra el objeto inamovible, un problema de lógica clásica que no intenta reflejar una realidad sino jugar con la teoría de esa realidad.

Curiosamente, la llegada de uno de los cambios normativos más importantes de los últimos 20 años en Europa, el Reglamento General de Protección de Datos (en adelante RGPD), se asemeja a una fuerza imparable que todo el mundo debe aplicar (incluso más allá de la Unión Europea).

Por otro lado, hace 10 años nace un tipo de tecnología que se aleja muy considerablemente de los esquema conocidos y que entre sus características básicas presenta la inmutabilidad de los cambios que recopila. Obviamente estamos hablando de blockchain, o lo que es lo mismo, un objeto aparentemente inamovible.

Esta fuerza imparable (el RGPD) y ese objeto inamovible (blockchain) están chocando de pleno desde la aplicabilidad del primero el pasado 25 de mayo de 2018. De hecho, prometedores proyectos han cerrado por ello. Y ese choque está ocurriendo en materias aparentemente irreconciliables: 1) el derecho de supresión frente a la inmutabilidad de la cadena; 2) la identificación clara y centralizada de responsables, encargados e interesados frente a un sistema completamente descentralizado; 3) el cifrado de la información personal subida a la cadena de bloques o 4) la prohibición (con límites) de decisiones únicamente automatizadas frente a “contratos inteligentes” autoejecutables e irrevocables.

¿Pero es esa fuerza tan imparable como dice y ese objeto tan inamovible como aparenta? A lo largo de este post vamos a intentar a explicar en detalle las problemáticas que están surgiendo entre uno y otro elemento, así como las posibles soluciones (presentes y futuras) que puedan permitirnos superar esta paradoja.

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La batalla original entre la fuerza imparable y el objeto inamovible

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Cómo gestionan tus datos personales los exchanges de criptomonedas

Blockchain fue una las tecnologías estrella del 2017 y sin duda lo será este año. De hecho, el fenómeno de bitcoin llegó incluso hasta las cenas de Navidad. Por tanto, parece que el intercambio de criptomonedas estará a la orden del día en 2018. Lo que nos lleva al mundo de los exchanges.

Para la compraventa de esas nuevas “monedas digitales” se utilizan plataformas de intermediación denominadas “exchanges”. Muchas de ellas son entidades financieras reguladas y por ello requieren verificar la identidad del usuario que crea una cuenta. Especialmente si para realizar las primeras operaciones mediante criptomonedas se usa dinero fiat como puedan ser los euros.

Con ello se intenta evitar que estas plataformas se usen para el blanqueo de capitales y cumplir de esa forma con la normativa aplicable. Pero sea como sea, uno acaba proporcionando a los exchanges una muy considerable cantidad de información personal.

Por tanto, parece buena idea echarle un ojo a las políticas de privacidad de las principales plataformas de intermediación para comprar y vender el nuevo dinero digital. Al menos, para hacerse una pequeña idea de lo que pueden hacer los exchanges con esa información personal.

 

Creado por: designwebjae

Dicho esto, vamos allá:

Coinbase

Recopila información automatizada como la IP, el sistema operativo, operador de móvil e información de navegación relacionada. A su vez, cuando creas cuenta recopila tu nombre, email, dirección, cuenta de Skype, teléfono e información bancaria. Si realizas operaciones con  criptomonedas puede obtener tu fecha de nacimiento, identificador fiscal o documentación nacional tipo DNI. Además, complementa esos datos con información crediticia de terceros o servicios para verificar tu identidad.

Si vinculas tus perfiles de Facebook o Twitter a tu cuenta también obtiene la información relacionada. Y curiosamente dice que no almacena la información personal de menores de 13 años (parece que si eres mayor de 13 no habría inconveniente :p). Sea como sea, almacena esa información un mínimo de 5 años.

La información será usada para: prestar el servicio, verificar tu identidad, resolver disputas, detectar fraude o prevenirlo, personalizar el servicio y dirigirte publicidad.

Los usuarios europeos consienten que su información personal sea transferida a Estados Unidos y analizada allí para verificar su identidad y prevenir fraudes.

Más información en su Política de Privacidad.

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Cómo crear un smart contract mediante términos y condiciones

Smart Contracts: teoría, práctica y cuestiones legales

Los smart contracts o contratos inteligentes son quizá uno de los términos más de moda en las nuevas vertientes tecnológicas de sectores tan diversos como Legaltech, del que ya hablamos largo y tendido, Fintech (proyectos relacionados con la “nueva” industria financiera) o Insurtech (proyectos relacionados con el “nuevo” sector de los seguros).

Pero, ¿por qué la tendencia de los smart contracts es capaz de unir a sectores tan diversos? A mi parecer, por verlo como el instrumento legal que si llega a convertirse en algo común, puede seriamente alterar el día a día de las transacciones comerciales. Es decir, dado que el contrato inteligente consiste en software, muchas de las ventajas asociadas al mismo como son su rapidez, predecibilidad y automatización, podrían acabar llegando a estas áreas a gran escala.

Ahora bien, si los contratos inteligentes son el elemento legal que une a industrias tan variadas, el elemento tecnológico que permite los actuales smart contracts, y une a todavía más sectores, sería blockchain o la cadena de bloques. Es decir, la tecnología bajo la que funcionan monedas como bitcoin o ether. De hecho, en algunos ámbitos se está empezando a considerar a blockchain como uno de los desarrollos más revolucionarios de Internet.

En resumen, de esta algo críptica introducción, debemos quedarnos con 2 términos alrededor de los cuales hablaremos en este largo post y sus bloques teórico, práctico y legal. Para ello veremos la mucha teoría relacionada con los contratos inteligentes, cómo hacer uno (incluso mortales como nosotros :p) y finalmente los aspectos legales más a destacar. No va a ser un viaje breve, y aunque he intentado simplificarlo al máximo (eliminando incluso términos importantes para facilitar la comprensión de lo básico), tampoco será sencillo. Pero vamos allá.

Comencemos con lo dicho, pues. Dos términos son los que nos interesa memorizar y alrededor de los que gira toda esta historia. Hablamos de Smart Contract y Blockchain.

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How to create a smart contract using terms and conditions

Translated by: Bárbara Román Méndez

Smart Contracts: theory, practice and legals aspects

Smart contracts are probably one of the most trendy terms on the new technological initiatives developed by sectors as diverse as Legaltech, which we already covered thoroughly, Fintech (projects related to the new financial industry) or Insurtech (projects related to the new Insurance sector).

The thing is, why the concept of smart contract can join together sectors so different? My idea is that the smart contract is seen as a legal tool that if it ends up being commonly used, it could seriously alter the way we trade daily. In other words, taking into account that the smart contract is software, many of the advantages associated with it (for example, promptness, predictability and automation), could end up reaching these areas on a large scale.

However, if smart contracts are the legal instrument that joins such diverse industries, there is a technological element that allows today’s smart contracts and connects even more sectors. We are talking about blockchain. What’s that? Well, the technology under which currencies such as bitcoin or ether work nowadays. In fact, some people are starting to consider blockchain as one of the most revolutionary achievements coming from the Internet.

In summary, out of this somewhat cryptic introduction we should focus on to two terms. This long post will be all about them from a theoretical, practical and legal perspective. This way, we’ll talk about plenty of theory related to smart contracts, how to make one (even mortals such us :p) and some legal aspects worth mentioning. The trip won’t be short, and although I’ve tried to simplify the content as much as possible (getting rid of important concepts in order to get a better understanding of the basics), it won’t be easy. Having said that, let’s go!

As we said, all this story revolves around two terms that we should try to memorise. We are talking about Smart Contract and Blokchain.

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