Los términos y condiciones de las cosas: un extraño futuro

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Cuando tu cepillo de dientes tenga política de privacidad

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¿Cuántas veces leemos los términos y condiciones de un servicio o producto popular como Facebook o iPhone? Al parecer, viendo los estudios, no demasiado. Principalmente por su extensión y complejidad. Sin embargo, viendo el reciente ejemplo de la cesión del primogénito al aceptar las condiciones de una wifi pública, parece que tampoco leemos las políticas cortas y poco complejas. Vaya, que nos hemos inmunizado a esos documentos conocidos como términos y condiciones.  

 De modo que, sean largos, cortos, fáciles, complejos, divertidos o aburridos, no parece que los leamos. Ahora bien, nos sigue molestando (con razón) que inesperados cambios en las condiciones nos sorprendan para mal o que un nuevo servicio se ponga en plan abusón a través de ellos. No nos gustan esas sorpresas.

 Pues bien, hay malas noticias, esto no ha hecho más que empezar y lo que está por venir es infinitamente superior a lo actual.

 ¿A alguien le suena el Internet de las Cosas? Se entiende como ese concepto según el cual objetos cotidianos, desde una maceta, pasando por una taza de café y acabando por el pomo de la puerta, estarán de forma directa o indirecta conectados a Internet. Según Gartner, en 2009 había menos de 1.000 millones de objetos conectados a Internet, para 2020 espera 26.000 millones. Casi 4 veces la población de la Tierra.

La inmensa mayoría de esos objetos formarán parte de nuevos productos y servicios que captarán nuestros datos y los del entorno (muchas veces un entorno bastante íntimo). Captación de datos cuyos usos, finalidades y prácticas necesitarán de regulación propia. Exacto, más términos y condiciones.

Por tanto, si hoy en día ya es mayúsculo el volumen de regulación alternativa que está en circulación, cuando el Internet de las Cosas esté un poco asentado, ¿5 años vista?, el número de documentos legales a los que no haremos caso pero que inundarán nuestro día a día será impresionante. Así que el número de obligaciones que seguiremos asumiendo sin prestar atención se disparará por las nubes.

¿Ciencia ficción? No, realidad presente. Ciertamente todavía dando sus primeros pasos. Pero parece que en poco más de 5 años comenzará a tener una presencia más que respetable. Vayan por delante algunos ejemplos ya existentes.

Vestibles o wearables como los relojes inteligentes, cuyo tamaño de pantalla presentará un interesante desafío para mostrar los términos y condiciones con unos mínimos de claridad. Sigamos con la gafas inteligentes como Google Glass. Una TV. ¿Y una nevera? Sumemos un termostato (por el que Google pagó más de 3.000 millones de dólares este año). También una taza. Claro, el cepillo de dientes. ¿El pomo de la puerta? ¡Sin problema! Obviamente nuestro coche. El casco de la moto. Tu cama. Un tatuaje. Una bombilla. La cartera. Y ya que estamos, la casa por completo. ¿Sigo? :P

Creo que la tendencia debería ser obvia, los objetos van a conectarse a Internet, lo que en múltiples situaciones será fantástico. Ahora bien, legalmente eso supondrá vertientes numerosas y nuevas. En materia de términos y condiciones generará un crecimiento exponencial de esta regulación “alternativa” cada día más (omni)presente, uniforme, de veloz ejecución y mayor cambio, aunque de escasa transparencia y seguridad jurídica. Pero a la que en cualquier caso seguimos sin prestar especial atención.

¿Quizá cuando los tengamos a la entrada de casa lo hagamos? Veremos.

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3 respuestas a «Los términos y condiciones de las cosas: un extraño futuro»

  1. Miedo me da. Perdona que me lo lleve a mi campo,crédito al consumo,pero ahí se viven cuestiones muy curiosas. El exceso de “proteccionismo” ha llevado a que el cliente tenga que tener previamente un montón de info que se repite en el contrato… la Info.Normalizada Europea,documentos diferentes para el seguro,en el anverso la info sobre penalizaciones,letra de tamaño 1,5… Resultado:contratos de 16 páginas. Así alguien se las lee? Indudablemente NO.
    Mira sobre lo que escribes lo q puede ser el precedente,la reforma de marzo de venta a distancia… No te extrañe q el segundo paso sea poner un tamaño de letra determinado y ¿Entonces? ¿Cómo se hará en dispositivos minúsculos?
    Disparates tras disparates. Si no leemos, quizá seamos nosotros los únicos responsables ¿No?

    1. Buenas Nacho,

      El problema del formato creo que es endémico al Derecho en general. Lo siento, pero la obsesión con el texto como única forma útil de hacer leyes no la veo. Hay otros muchos formatos que pudieran usarse para hablar de cuestiones jurídicas, en plan informal y formal.

      ¿Que será más impreciso? Seguro, pero es que ahora estamos en un extremo, el hiper detalle regulatorio, y no me da a mí que esté funcionando muy bien. Centrándonos en consumidores, hagamos un “back to basics”, verdaderos principios generales, el detalle imprescindible y otros formatos para comunicar información jurídica que no sea sólo el texto.

      Compleméntalo con órganos de mediación de fácil acceso que sean rápidos para resolver los conflictos que obviamente surgirán, y quizá empecemos a enderezar el rumbo.

      Al menos tendríamos textos legales más versátiles y adaptables a las muchos y diferentes dispositivos que los van a tener que mostrar. Y quizá así se lean. Ya que aplicar lo actual a lo que está por venir sin más, será un disparate.

      ¿Harán eso los Estados? Lo dudo. ¿Lo intentarán las mega corporaciones por su cuenta? Yo apuesto al sí.

  2. Si ahora muy poca gente lee las condiciones y políticas de privacidad, en un mundo plagado de “cosas con internet” hacerlo rozaría el absurdo. Además del formato en que se presentan y su longitud habrá que añadir su aumento en cantidad: diferentes dispositivos de uso cotidiano y diferentes marcas para un mismo dispositivo con políticas distintas. Una locura, vaya.
    Tal vez fuera buena idea hacer dos versiones de una misma política de privacidad, una resumida y la completa. Pero sospecho, que a nivel legal se quedaría corta la versión resumida. En cualquier caso, el usuario anda pillado porque no se puede dedicar tanto tiempo a leerlo todo. No sé, todo avanza mucho y rápido pero cada vez me pregunto más si es a mejor o no.
    Un saludo.

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