Xbox One y su privacidad, qué debe preocuparte

Síguenos en |     

¿Qué particularidades presenta la privacidad de la video consola Xbox One?

Xbox One, la nueva video consola de Microsoft, llega hoy al mercado precedida de varias y entretenidas polémicas.

La más destacada fue la relativa a su en principio muy presente sistema de DRM y a la reventa de los videojuegos, asunto resuelto finalmente con una de las mayores rectificaciones que se recuerdan en los últimos años por parte de una gran multinacional. Otra muy interesante, y que aún hoy sigue dando que hablar, consiste en hasta que punto la nueva Xbox y la cámara inteligente que incorpora de serie, Kinect, resultan un peligro demasiado alto para la privacidad de sus usuarios (y sus allegados). ¿Nos espía Kinect en favor de un nivel de conocimiento de los hábitos de consumo y una personalización de la publicidad pocas veces vista hasta el momento? Microsoft dice que no, pero sigue existiendo la duda.

Pues bien, teniendo en cuenta lo que dice la Declaración de Privacidad de Xbox que acabas de aceptar, vamos a destacar algunos de los puntos respecto a los que te acabas de comprometer en cuanto a la privacidad de Xbox One. Será un comentario sencillo y únicamente en materia de privacidad, ya que dejo para el análisis más exhaustivo de todos los términos y condiciones de la nueva video consola (bastante extensos y variados), el resto de asuntos. De modo que por ahora nos centramos en la privacidad.

Recordar que la geolocalización y otros datos de la empresa según sus términos y condiciones, pueden encontrarse en el Mapa de Términos y Condiciones.

Dicho esto, vamos allá.

Cuando creas una cuenta de Microsoft/Xbox, le es asignada un identificador exclusivo de 64 bits que ayuda a dar con la información asociada a la cuenta, como por ejemplo la información de seguridad para recuperar la cuenta como emails alternativos o preguntas secretas que te hayan hecho. Pero no olvides que el correo electrónico y la contraseña elegida son las piezas claves para ganar o recuperar el acceso a tu cuenta.

Ahora bien, de los datos personales proporcionados, los importantes a efectos de recibir anuncios personalizados son: sexo, país, código postal y fecha de nacimiento. Dos particularidades en este sentido, la fecha de nacimiento es el dato clave para que la cuenta Microsoft/Xbox sea verificada o no como apta para un niño. Existen cuentas de menores (menores de 13 años), adolescentes (menores de 17 años) y adultos (mayores de 18 años). Si se tienen menos de 18 años, es necesario el consentimiento paterno para crear una cuenta verificada. ¿Cómo se obtiene el consentimiento de uno de los padres para crear una cuenta verificada? Con un cargo en una tarjeta de crédito o débito a nombre del tutor legal. La segunda particularidad es que uno puedo rechazar los anuncios personalizados, pero eso sólo significa que no recibirá publicidad teledirigida, ya que el rastreo se seguirá haciendo, la información se seguirá recopilando y se seguirán mostrando anuncios, pero aleatorios.

Cada vez que inicias sesión en una cuenta de Microsoft/Xbox en un dispositivo X, se le asigna al mismo un identificador aleatorio que luego se envía e integra en las credenciales de tu cuenta. Además, cada vez que inicias sesión en general, se registra tu IP, el identificador de 64 bits comentado antes, el navegador web, la fecha y la hora.

Muy bien, ¿pero qué información se recopila en concreto al crear una cuenta en Xbox One? Pues mucha. Y el origen se encuentra en 3 fuentes, la que se da de forma voluntaria, la recopilada automáticamente y la que tiene origen en terceras partes. Es decir, concretamente hablamos de: nombre, fecha de nacimiento, código postal, correo electrónico, contraseña, eventualmente número de móvil y PIN, hábitos de uso, IP, ubicación, identificadores únicos variados, navegador web usado, páginas vistas, funcionalidades empleadas, múltiples estadísticas de juego, juegos empleados, sesiones abiertas y cerradas, información de diagnóstico, versión de Xbox Live y su SO, posible hardware instalado en Xbox, términos de búsqueda empleados en Bing (se guardan por separado), comandos de voz utilizados (se guardan por separado), películas, apps, TV, música u otro contenido consumido o adquirido (si se ha dado el permiso) y datos demográficos que se puedan comprar de otras compañías (esto último lo dice literal).

Destacar que los datos de consumo televisivo, en cuentas verificadas como de niños o adolescentes, no son recopilados. A los adultos se les pedirá permiso.

Toda esa información recopilada, se usa para personalizar el servicio, ofrecer recomendaciones, facilitar el historial de transacciones, responder las solicitudes de atención al cliente y en general mejorar los servicios Xbox. Pero ojo, ya que esos datos pueden combinarse con información que Microsoft tenga de otros servicios, para hacerla más personalizada, y además se puede complementar con los datos adquiridos de otras empresas. Por ejemplo, los de ubicación. Además, tu participación en partidas en directo, logros, torneos, clasificaciones o similares implica que se recopilen y compartan datos de hábitos de uso por parte Microsoft y terceros implicados.

Uno de los usos importantes de la información recopilada es la publicidad, más si se tiene en cuenta que hasta 25 empresas de publicidad oficialmente pueden proporcionar anuncios, y como no ahí Kinect puede jugar un papel fundamental. ¿Lo hace? Vamos a verlo. En primer lugar decir que para un tercero poder emplear datos personales captados con Kinect, necesita el OK expreso de Microsoft. Si lo obtuviera, no puede luego emplear esa información para publicidad, marketing, vender un producto o personalizar un anuncio. Por tanto un tercero puede usar Kinect para recoger datos que le permitan mejorar las experiencias ofrecidas y crear de nuevas. Pero nada más.

¿Y qué capta por tanto Kinect? Una considerable cantidad de información biométrica, aunque casi toda queda en local o se autodestruye al poco tiempo. En primer lugar capta la estructura facial del usuario, que se guarda en local en forma de número asignado únicamente a él y que nunca llega a estar online. En segundo lugar, capta un esqueleto de su cuerpo. Este “muñeco de palos” se guarda temporalmente en memoria hasta que cierra la sesión. Si durante la sesión conecta online, Microsoft guarda el esqueleto para análisis y mejora de Kinect, pero lo recopila de forma anónima y una vez analizado, elimina el dato. En tercer lugar están los gestos con las manos, utilizados para dar órdenes al dispositivo. Al parecer no se almacenan y dicen que no te identifican. En cuarto lugar encontramos las expresiones faciales, guardadas en la consola, se eliminan al finalizar la sesión y según Microsoft no te identifican. En quinto lugar Kinect recoge tu voz, y aquí es importante destacar que en cuanto a las conversaciones por chat o video chat, expresamente se dice que no esperes nivel alguno de privacidad… si bien Microsoft no escucha lo que se habla por Skype. En lo que respecta a las órdenes de voz, si das permiso (da la sensación que es la opción por defecto) se almacenan fragmentos de tu voz para darte por ejemplo los resultados de una búsqueda y se envían y analizan el resto de órdenes para la mejora del producto. Si no das el OK a este tratamiento, se eliminarán todos los fragmentos pendientes de enviar, no así los ya compartidos. Finalmente, y en sexto lugar, Kinect a través de Xbox Fitness es capaz de detectar tu ritmo cardíaco y las calorías que quemas durante una actividad, dato que si quieres puede complementarse con tu peso, altura, edad y sexo. Esa información por defecto sí está online pero privada. Puede eliminarse a través de la app concreta que la recogió.

Dos detalles más sobre Kinect y Xbox One, en principio no realiza escucha pasiva mientras está en reposo, exceptuando la orden “Xbox On”, que sí entenderá con independencia de quién la dé. El dispositivo también puede capturar fotografías y/o vídeos que si bien quedan en la consola, pueden compartirse si el usuario lo desea.

Cambiando de tercio, otra de las novedades de Xbox One es el sistema de DVR o grabación de juego, ya sea voluntario o automatizado. Las particularidades aquí residen en que el nivel de compartir el contenido grabado varía en función de si la cuenta ha sido verificada como de adulto, adolescente o niño, y que las grabaciones durante partidas con otros jugadores captan tu personaje y gamertag, pero no los chat de voz.

SmartGlass, otra de las novedades de Xbox One, implica “llevarse” contenido del juego a una segunda pantalla, ya sea de tablet o móvil. En este caso Microsoft y/o tercero que proporcione la app conocerá información sobre el dispositivo usado y los hábitos de uso de la app en concreto. También podrías revelar tu ubicación para por ejemplo obtener logros por distancia viajada entre sesiones de juego.

En materia de cookies, y sobretodo ahora que Internet Explorer está muy integrado en Xbox, decir que existen en sus múltiples variedades (y son muchas), pueden bloquearse, eliminarse y gestionarse, pero lo que sí es importante destacar, es que Microsoft no instala cookies propiamente hablando en Xbox. Eso lo señala literalmente.

Como curiosidad final, incluye Microsoft en los términos y condiciones de su Declaración de Privacidad de Xbox una cláusula denominada “Otra información de privacidad importante”. Según Microsoft se trata de información que no creen que resulte necesario resaltar en todas las declaraciones de privacidad, ya que parte de ella “simplemente afirma obviedades”. Ahora bien, “nuestros abogados nos aconsejan incluirla” :P xD Se agradece la franqueza.

Y por ahora nada más en cuanto a los términos y condiciones de Xbox One, próximamente análisis en profundidad de todo lo que regulan y no sólo los aspectos de privacidad.

¡Feliz partida!

:-)
—–